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El primer ministro Edi Rama afirmó que Diella (nombre que le han otorgado a la IA) se encargaría de todas las licitaciones de contrataciones públicas
Estos últimos días ha ocurrido algo inesperado. Inédito. Desolador. Bien es sabido por todos que la Inteligencia Artificial cada vez tiene más cabida en nuestras vidas, llegando a ser parte de nuestro día a día. No obstante, este tipo de tecnología ha dado un paso más allá en un país de Europa situado al sudeste. Una persona creada a partir de Inteligencia Artificial se ha convertido en ministra de un país.
La decisión fue llevada a cabo por el primer ministro Edi Rama, quien afirmó el pasado jueves 11 de septiembre que Diella, nombre que le han otorgado a esta nueva ministra, formaría parte del gobierno albanés, algo que ocasionó cierta polémica entre la población, porque, ¿cómo iba a tener ese poder una IA?
Se trata de algo insólito, ya que, a pesar de que Diella no exista, esta tendrá un papel fundamental. Su tarea será la de encargarse de todas y cada una de las licitaciones de contrataciones públicas con el objetivo de que estas se encuentren libres de corrupción, una corrupción que asola al país desde hace décadas.
Cuando la IA necesita de nosotros
El que la Inteligencia Artificial tenga un puesto de tal magnitud ha abierto un gran debate en el país. En un principio, se puede tratar de una idea atractiva, no solo para la población albanesa, sino para el resto del mundo, ya que al fin y al cabo el objetivo que se busca con esta iniciativa es una transparencia total.
No obstante, hay que tener en cuenta todo lo que hay detrás, porque, ¿puede una máquina ser ministra de un país?, una pregunta que sin duda protagoniza las mentes de una gran cantidad de personas.
La experta en inteligencia artificial Cristina Aranda, a la que ha tenido acceso Vozpópuli, explica que si Diella es entrenada, sí que es posible que sea 100% transparente, que es la meta a conseguir por parte del gobierno. Sin embargo, para ello hay que tener en cuenta cómo se ha programado y quién y cómo se ha entrenado esa IA.
Es importante mencionar que la inteligencia artificial no es autónoma, ya que según expone, “siempre es necesario el factor humano”. Esto quiere decir que cualquier IA es construida, entrenada y controlada por las personas, por lo que se trata de un error pensar que los sesgos, las inquietudes y los prejuicios de los individuos que la monitorean no tienen cabida.
Del mismo modo, como toda la maquinaria, la inteligencia artificial puede fallar y provocar innumerables problemas relacionados con las tareas para lo que está programada. Pero claro, ¿cómo se puede responsabilizar a Diella de una acción que ha llevado a cabo? Porque hay que recordar que Diella no existe.
Tal y como declara Cristina Aranda, en Europa hay un código de regulación denominado IA Act, el cual establece normas relacionadas con su uso. Aunque, a pesar de ello, las personas que están detrás, las que la controlan y toman todas las decisiones no tienen responsabilidad penal, lo cual da libertad para llevar a cabo cualquier tipo de acciones.
¿Qué está pasando en Albania?
La corrupción en Albania no es algo nuevo, sino que lleva protagonizando al país durante décadas, convirtiéndolo en algo casi cotidiano para sus habitantes. Según Pablo Sapag, profesor de la Universidad Complutense de Madrid al que ha tenido acceso Vozpópuli, se trata de un país complicado por la historia que ha tenido.
“La corrupción es endémica en Albania. Pasar de un régimen comunista autárquico, como el que tuvo en la época de Enver Hoxa, a una privatización y liberalización absoluta, prácticamente sin control, genera muchísimas oportunidades para la corrupción”, explica.
Esa es una de las razones por las que desde la época de 1990 se trata de un problema que continúa arrastrando al país. Todo ello sucede en un contexto en el que Albania posee una inestabilidad política existente al mismo tiempo que pone todo su empeño en entrar en la Unión Europea.
Javier Arribas Cámara, también profesor de la Universidad Complutense de Madrid, expone que “en 2023, ocho de cada diez albaneses consideraban extendida la corrupción menor y la de alto nivel. La confianza en la capacidad de la fiscalía para combatirla seguía siendo baja.”
Del mismo modo, según los datos recogidos por el Barómetro de Seguridad de 2024, gran parte de los albaneses consideraban a la corrupción como la amenaza más grave de la seguridad, situándose el primero de la lista con un 45%.
Albania ha tenido múltiples gobiernos, aunque ninguno ha logrado ponerle fin a la corrupción. En este momento es Edi Rama quien lleva más de diez años como primer ministro del país y uno de sus principales objetivos siempre ha sido el de que Albania pueda ingresar en la Unión Europea, no obstante, la corrupción es un problema para ello.
Esta nueva herramienta llamada Diella es su forma de luchar contra ella, “se trata de un ejercicio propagandístico muy hábil del actual Gobierno”, cuenta Pablo Sapag, “es una forma de presentarle a la población y decirle que están haciendo algo”, añade. Es algo que se presenta como una solución a todos los problemas, aunque claramente es mucho más complejo que eso.
Durante años el país se ha enfrentado a innumerables crisis continuas: la guerra en los Balcanes, en Yugoslavia, la crisis de Kosovo, el colapso del sistema bancario que supuso la ruina de todas las familias albanesas con un éxodo masivo de población…Todo ello ha impedido que se haya podido destinar tiempo, recursos o capacidades para garantizar la transparencia del sector público, lo que provoca que, para algunas personas, la aparición de Diella signifique un mecanismo atractivo que les otorga cierta esperanza.
Sin embargo, tal y como sustenta el experto, este “ejercicio propagandístico” no se encuentra únicamente enfocado en la población albanesa, sino que también busca enviar un mensaje al exterior que, de forma indirecta, le otorgue ciertas ventajas y preferencia para en un futuro entrar en la Unión Europea.
