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¿Es España una verdadera DEMOCRACIA?
- Rula
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¿Es España una DEMOCRACIA?
Pongo en duda que lo nuestro sea una democracia porque nos vino sin la preparación necesaria y la mayoría tiene una idea equivocada acerca de lo que significa ser un demócrata.
En un país católico como el nuestro se tiende a confundir la democracia con el principio evangélico de poner la otra mejilla. Hay que enseñar a la gente que ser demócrata no es ser tolerante respecto de la libertad ajena sino respecto a la libertad ajena, que no es lo mismo; es el derecho a garantizar la libertad de cada cual pero ser demócrata no significa tolerar los abusos cometidos por otros porque la democracia no puede ser la alcahueta de quienes la usan como pasaporte a sus fechorías.
En un país católico como el nuestro se tiende a confundir la democracia con el principio evangélico de poner la otra mejilla. Hay que enseñar a la gente que ser demócrata no es ser tolerante respecto de la libertad ajena sino respecto a la libertad ajena, que no es lo mismo; es el derecho a garantizar la libertad de cada cual pero ser demócrata no significa tolerar los abusos cometidos por otros porque la democracia no puede ser la alcahueta de quienes la usan como pasaporte a sus fechorías.
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¿Es España una verdadera DEMOCRACIA?
Mario Conde describiendo, en el pódcast de Pedro Baños, qué son realmente los Presupuestos Generales del Estado.
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¿Es España una verdadera DEMOCRACIA?
EL XOKAS ACUDIÓ al PROGRAMA de TELEVISIÓN el HORMIGUERO y DIÓ SU SENTIR POLÍTICO REFERENCIANDOLO a la PARTITOCRANCIA en ESPAÑA, algo a lo que reaccionamos y comentamos.
Resumen extenso: “REACCIÓN al XOKAS en EL HORMIGUERO SOBRE la PARTITOCRACIA en ESPAÑA”
El texto analiza un fragmento televisivo en el que El Xokas, durante su intervención en El Hormiguero, menciona la “partitocracia” como explicación de por qué percibe que el sistema político español no funciona. El autor del vídeo (quien reacciona) aprovecha esa mención para: (1) valorar que el concepto se esté popularizando y (2) explicar qué entiende él por “partitocracia” y por qué considera que muchos intentarán manipular esa crítica para reconducirla hacia el “juego” habitual de partidos y bandos.
1. Punto de partida: por qué el autor reacciona a este fragmento
El autor afirma que le han enviado el clip numerosas veces. Señala dos ideas iniciales:
- Primera: considera “positivo” que la palabra partitocracia empiece a sonar en el debate público como explicación negativa de la política en España, y lo atribuye a un trabajo previo de divulgación realizado “fuera de trincheras”.
- Segunda: sostiene que el gran público no suele entrar en esta cuestión con rigor, lo que facilita que ciertos actores (medios, figuras políticas o “flautistas”/encandiladores) intenten reconducir el descontento hacia críticas “dentro del régimen” en vez de cuestionar el modelo de fondo.
Además, el autor dice que le gusta el estilo directo de El Xokas (hablar claro, sin personaje), aunque admite que eso también puede llevar a errores.
2. La intervención de El Xokas: “no creo en la partitocracia”
En el fragmento citado, El Xokas afirma, en resumen:
- que no cree en el sistema actual,
- que siente que “no tenemos voto” o que el voto sirve de poco,
- que el relevo político no cambia lo esencial,
- que PP y PSOE no alteran el “modelo de sociedad” de forma sustancial,
- que, por tanto, la democracia “no funciona”.
El autor interpreta que El Xokas titubea porque sabe que hablar de esto en televisión implica recibir críticas desde todos los bandos. Enmarca esa reacción como “natural” dentro de un entorno político construido para obligar a elegir bando y etiquetar al crítico como “de los otros”.
3. Advertencia central: el riesgo de confundir partitocracia con “dos partidos”
Aquí el autor marca su tesis principal: considera un error identificar “partitocracia” con el hecho de que gobiernen alternándose dos partidos (o con que un partido concreto sea corrupto). A su juicio:
- La partitocracia no se reduce a “PP vs PSOE”.
- La crítica al sistema puede ser usada por actores del propio sistema para reconducirla a “corrupción del partido X” o “culpa de tal líder”, evitando discutir el diseño institucional.
Cita como ejemplo de esa reconducción a figuras y fenómenos políticos que, según él, canalizan descontento pero siguen operando “dentro del régimen”.
4. Explicación del autor: tres formas clásicas de estructurar el poder
El autor propone una explicación “rápida” (con pizarra/diagrama) sobre cómo se organiza el poder en una sociedad/nación mediante una constitución o sistema normativo.
Plantea tres grandes categorías (atribuye el esquema a la tradición clásica desde Aristóteles):
- Dictadura: decide una persona (un mando único).
- Oligarquía: decide un grupo reducido que se reparte el poder y lo sostiene mediante pacto interno.
- Democracia: el conjunto de la sociedad dispone de mecanismos para controlar el poder y defender derechos.
Matiza que “democracia” no significa que todo el mundo decida todo a la vez, sino que todos tienen capacidad real de:
- protegerse frente a leyes injustas,
- acceder a responsabilidad pública en condiciones justas,
- accionar mecanismos para defender derechos individuales (vida, propiedad, libertad de expresión).
5. Los tres poderes (legislativo, ejecutivo, judicial) y la separación de origen
El autor sostiene que la clave no es el discurso sobre “democracia imperfecta”, sino la estructura de poder. Defiende que una democracia exige:
- separación de poderes,
- y, sobre todo, separación de origen entre:
- quien hace la ley (legislativo),
- quien la aplica/gobierna (ejecutivo),
- quien juzga (judicial).
Según el autor, esa separación crea contrapesos porque existen ambiciones e intereses separados que se vigilan entre sí, limitando abusos y corrupción. En cambio, en un sistema oligárquico/partitocrático, los tres poderes acaban subordinados al mismo origen.
6. Qué entiende el autor por “partitocracia”
El núcleo del argumento es que España sería un “estado de partidos” donde:
- el poder político controla el acceso a las listas y, por tanto, a los escaños;
- los diputados dependen del “jefe de partido” que decide quién entra y quién sale;
- los parlamentarios votan disciplinadamente lo que ordena la dirección;
- el ejecutivo se apoya en ese bloque parlamentario;
- y, mediante pactos entre fuerzas principales, se reparten cuotas de influencia sobre el poder judicial.
Resultado, según el autor: el ciudadano solo puede mover porcentajes “de un bloque a otro”, pero no cambia la relación estructural del poder, porque los incentivos y la reproducción del sistema permanecen.
Incluye una idea polémica: afirma que figuras ideológicamente enfrentadas (pone ejemplos) tendrían “más en común entre ellos” como miembros de la élite política que con sus votantes, porque comparten el interés en mantener el andamiaje del sistema.
7. Partitocracia y corrupción: el sistema como “diseñado para la corruptela”
El autor sostiene que la partitocracia es el peor marco para una nación porque su base es el pacto entre élites para proteger el régimen. Por eso, en su relato, aparecen:
- arbitrariedades sin castigo,
- indultos,
- impunidad,
- corruptelas que se tapan o no se investigan.
Diferencia entre:
- criticar a un partido (“Sánchez”, “Feijóo”, etc.),
- y criticar el régimen (un sistema que, a su juicio, incentiva corrupción al concentrar el origen del poder).
Afirma que en dictadura el poder se sostiene en la fuerza, mientras que en la partitocracia se sostiene en la ficción/engaño: el parlamento “parlamenta” poco si los diputados votan por disciplina sin deliberación real.
8. El papel de los medios y el intento de Pablo Motos de “llevarlo al PSOE”
El autor describe un momento de la entrevista donde Pablo Motos menciona casos concretos de corrupción (UCO, nombres del entorno del PSOE). Interpreta eso como una maniobra “hábil” para:
- reconducir la crítica de “partitocracia” a “corrupción de un partido concreto”,
- y mantener el marco habitual de bandos.
Sostiene que los grandes medios son una “pata” del sistema porque, con dinero público o incentivos, contribuyen a que durante décadas no se explique el diagnóstico estructural y se hable solo de “democracia imperfecta” o “fallos puntuales”.
9. Cierre del autor: reconocimiento a El Xokas y mensaje final
El autor concluye que, pese a matices y posibles errores técnicos del propio El Xokas, valora que haya mencionado la partitocracia en prime time. Reitera que el problema, en su visión, no es quién gobierna, sino la arquitectura institucional que hace que el poder “emane del mismo origen”.
Termina insistiendo en que el debate no debe quedarse en “corrupción del PSOE” o “corrupción del PP”, sino en la incompatibilidad que él ve entre “estado de partidos/oligarquía de partidos” y democracia real, y acusa a los medios de obtener rédito del enfrentamiento permanente que eso genera.
Resumen extenso: “REACCIÓN al XOKAS en EL HORMIGUERO SOBRE la PARTITOCRACIA en ESPAÑA”
El texto analiza un fragmento televisivo en el que El Xokas, durante su intervención en El Hormiguero, menciona la “partitocracia” como explicación de por qué percibe que el sistema político español no funciona. El autor del vídeo (quien reacciona) aprovecha esa mención para: (1) valorar que el concepto se esté popularizando y (2) explicar qué entiende él por “partitocracia” y por qué considera que muchos intentarán manipular esa crítica para reconducirla hacia el “juego” habitual de partidos y bandos.
1. Punto de partida: por qué el autor reacciona a este fragmento
El autor afirma que le han enviado el clip numerosas veces. Señala dos ideas iniciales:
- Primera: considera “positivo” que la palabra partitocracia empiece a sonar en el debate público como explicación negativa de la política en España, y lo atribuye a un trabajo previo de divulgación realizado “fuera de trincheras”.
- Segunda: sostiene que el gran público no suele entrar en esta cuestión con rigor, lo que facilita que ciertos actores (medios, figuras políticas o “flautistas”/encandiladores) intenten reconducir el descontento hacia críticas “dentro del régimen” en vez de cuestionar el modelo de fondo.
Además, el autor dice que le gusta el estilo directo de El Xokas (hablar claro, sin personaje), aunque admite que eso también puede llevar a errores.
2. La intervención de El Xokas: “no creo en la partitocracia”
En el fragmento citado, El Xokas afirma, en resumen:
- que no cree en el sistema actual,
- que siente que “no tenemos voto” o que el voto sirve de poco,
- que el relevo político no cambia lo esencial,
- que PP y PSOE no alteran el “modelo de sociedad” de forma sustancial,
- que, por tanto, la democracia “no funciona”.
El autor interpreta que El Xokas titubea porque sabe que hablar de esto en televisión implica recibir críticas desde todos los bandos. Enmarca esa reacción como “natural” dentro de un entorno político construido para obligar a elegir bando y etiquetar al crítico como “de los otros”.
3. Advertencia central: el riesgo de confundir partitocracia con “dos partidos”
Aquí el autor marca su tesis principal: considera un error identificar “partitocracia” con el hecho de que gobiernen alternándose dos partidos (o con que un partido concreto sea corrupto). A su juicio:
- La partitocracia no se reduce a “PP vs PSOE”.
- La crítica al sistema puede ser usada por actores del propio sistema para reconducirla a “corrupción del partido X” o “culpa de tal líder”, evitando discutir el diseño institucional.
Cita como ejemplo de esa reconducción a figuras y fenómenos políticos que, según él, canalizan descontento pero siguen operando “dentro del régimen”.
4. Explicación del autor: tres formas clásicas de estructurar el poder
El autor propone una explicación “rápida” (con pizarra/diagrama) sobre cómo se organiza el poder en una sociedad/nación mediante una constitución o sistema normativo.
Plantea tres grandes categorías (atribuye el esquema a la tradición clásica desde Aristóteles):
- Dictadura: decide una persona (un mando único).
- Oligarquía: decide un grupo reducido que se reparte el poder y lo sostiene mediante pacto interno.
- Democracia: el conjunto de la sociedad dispone de mecanismos para controlar el poder y defender derechos.
Matiza que “democracia” no significa que todo el mundo decida todo a la vez, sino que todos tienen capacidad real de:
- protegerse frente a leyes injustas,
- acceder a responsabilidad pública en condiciones justas,
- accionar mecanismos para defender derechos individuales (vida, propiedad, libertad de expresión).
5. Los tres poderes (legislativo, ejecutivo, judicial) y la separación de origen
El autor sostiene que la clave no es el discurso sobre “democracia imperfecta”, sino la estructura de poder. Defiende que una democracia exige:
- separación de poderes,
- y, sobre todo, separación de origen entre:
- quien hace la ley (legislativo),
- quien la aplica/gobierna (ejecutivo),
- quien juzga (judicial).
Según el autor, esa separación crea contrapesos porque existen ambiciones e intereses separados que se vigilan entre sí, limitando abusos y corrupción. En cambio, en un sistema oligárquico/partitocrático, los tres poderes acaban subordinados al mismo origen.
6. Qué entiende el autor por “partitocracia”
El núcleo del argumento es que España sería un “estado de partidos” donde:
- el poder político controla el acceso a las listas y, por tanto, a los escaños;
- los diputados dependen del “jefe de partido” que decide quién entra y quién sale;
- los parlamentarios votan disciplinadamente lo que ordena la dirección;
- el ejecutivo se apoya en ese bloque parlamentario;
- y, mediante pactos entre fuerzas principales, se reparten cuotas de influencia sobre el poder judicial.
Resultado, según el autor: el ciudadano solo puede mover porcentajes “de un bloque a otro”, pero no cambia la relación estructural del poder, porque los incentivos y la reproducción del sistema permanecen.
Incluye una idea polémica: afirma que figuras ideológicamente enfrentadas (pone ejemplos) tendrían “más en común entre ellos” como miembros de la élite política que con sus votantes, porque comparten el interés en mantener el andamiaje del sistema.
7. Partitocracia y corrupción: el sistema como “diseñado para la corruptela”
El autor sostiene que la partitocracia es el peor marco para una nación porque su base es el pacto entre élites para proteger el régimen. Por eso, en su relato, aparecen:
- arbitrariedades sin castigo,
- indultos,
- impunidad,
- corruptelas que se tapan o no se investigan.
Diferencia entre:
- criticar a un partido (“Sánchez”, “Feijóo”, etc.),
- y criticar el régimen (un sistema que, a su juicio, incentiva corrupción al concentrar el origen del poder).
Afirma que en dictadura el poder se sostiene en la fuerza, mientras que en la partitocracia se sostiene en la ficción/engaño: el parlamento “parlamenta” poco si los diputados votan por disciplina sin deliberación real.
8. El papel de los medios y el intento de Pablo Motos de “llevarlo al PSOE”
El autor describe un momento de la entrevista donde Pablo Motos menciona casos concretos de corrupción (UCO, nombres del entorno del PSOE). Interpreta eso como una maniobra “hábil” para:
- reconducir la crítica de “partitocracia” a “corrupción de un partido concreto”,
- y mantener el marco habitual de bandos.
Sostiene que los grandes medios son una “pata” del sistema porque, con dinero público o incentivos, contribuyen a que durante décadas no se explique el diagnóstico estructural y se hable solo de “democracia imperfecta” o “fallos puntuales”.
9. Cierre del autor: reconocimiento a El Xokas y mensaje final
El autor concluye que, pese a matices y posibles errores técnicos del propio El Xokas, valora que haya mencionado la partitocracia en prime time. Reitera que el problema, en su visión, no es quién gobierna, sino la arquitectura institucional que hace que el poder “emane del mismo origen”.
Termina insistiendo en que el debate no debe quedarse en “corrupción del PSOE” o “corrupción del PP”, sino en la incompatibilidad que él ve entre “estado de partidos/oligarquía de partidos” y democracia real, y acusa a los medios de obtener rédito del enfrentamiento permanente que eso genera.