Marmots escribió: Dom Ago 17, 2025 12:58 pm
No existe organismo vivo o identidad que no posea una membrana que la separa del universo. Una membrana interactiva y permeable que permite un intercambio termodinámico con el exterior.
No se puede decir: todo lo que entre del exterior es malo, como tampoco se puede decir: Todo lo que entre del exterior es bueno, incluso mejor que lo autóctono.
Es un principio muy básico que desde el virus más diminuto, pasando por una ballena o un grupo humano cumplen a rajatabla. Todos tienen una piel, un filtro, un sistema inmunológico que preserva su esencia porque de lo contrario el organismo desaparecería.
Los líderes de la extrema izquierda dicen que esa piel, esa frontera no es necesaria. Que todo lo que viene de fuera es bueno, incluso mejor que lo de dentro, por el simple hecho de ser exótico; pero en sus preceptos ideológicos e incluso sus mansiones, no aplican la misma teoría.
La izquierda es una ideología de naturaleza hipócrita.
Es una estupidez no poner filtros. Que Marruecos utilice a asesinos y delincuentes para crear el caos en nuestros territorios con la complicidad de la izquierda es un suicidio.
Esto es como tener un hijo. Tu hijo no es mejor que nadie, pero es tu hijo, y lo quieres más que al resto, y no quieres que nadie te lo quite y lo sustituya por otro niño. Pues la patria y nuestro pueblo (los españoles de siempre) son lo mismo, ni mejores ni peores, sino que son los nuestros, por eso los queremos y por eso deseamos que no nos los quiten y se los den a los extranjeros.
Existen cuatro principios universales que rigen el comportamiento de los seres humanos como comunidades uniformes y diferenciadas del resto de comunidades humanas (o sociedades, patrias, naciones, pueblos):
1.- Un único pueblo para una tierra, y una misma tierra para un único pueblo.
2.- La lucha por la vida es la lucha por la supervivencia, tanto a nivel individual como a nivel de sociedad.
3.- Si no proteges tu tierra (tu país), la pierdes. Si eres débil, estás fuera de juego.
4.- No existe la integración, tarde o temprano la cultura dominante termina expulsando o sometiendo al resto.