Exactamente, lo que hace Singapur es aplicar intervencionismo selectivo y pragmático, no la fiesta del gasto a lo soviético. Es como meterle turbo a un coche solo en las rectas y no en las curvas, para no estamparse. Singapur invierte a saco en vivienda pública porque, como bien dices, su prioridad es que todo el mundo tenga un techo. Pero no se dedica a regalar cosas a lo loco: cobra alquileres, permite la reventa de viviendas bajo condiciones y, sobre todo, mantiene un entorno fiscal y regulatorio atractivo para que el sector privado siga invirtiendo. Eficacia sin eficiencia lleva a la quiebra (socialismo), y eficiencia sin eficacia deja gente tirada (capitalismo salvaje).Fernandez escribió: Dom Mar 02, 2025 9:46 am Lo que nos dice la experiencia singapurense, entonces, es que las políticas socialistas funcionan si y solo si representen una fracción poco significativa, muy reducida, del total del gasto y de la inversión.
Porque las políticas socialistas, o para ser más exactos, todas las políticas que se planifiquen abstrayendo el cálculo de los precios, son muy eficaces pero muy poco eficientes.
Porque si Singapur es una familia con un determinado ingreso al mes puede decidir a grosso modo 3 vías para abastecer sus necesidades, una es estableciendo un criterio económico y optimizador para todas las necesidades, el otro es abstraerte de dicho criterio para todas las necesidades y el tercero será apostar por un punto intermedio.
Si aplico el criterio optimizador para todas las necesidades seré siempre eficiente pero habrá ocasiones en las que sea poco eficaz (por ejemplo habrá condiciones en las que el óptimo de gasto e inversión implicará que ciertas zonas se encuentren sin cobertura institucional educativa, por ejemplo). Si aplico el criterio no-optimizador en todas las necesidades intentaré ser totalmente eficaz pero desde luego seré muy poco eficiente porque las necesidades son virtualmente ilimitadas y los recursos limitados, luego, tendré el problema típico de los países socialistas: viviendas públicas gratuitas pero listas de espera, y este problema aplicaba en casi todas las áreas. Habrá un punto medio donde el escenario sea el ideal entre eficiencia y eficacia.
Ahora, aplicado al tema de la vivienda, el modelo singapurense me parece que está bien si nuestras prioridades sociales son tener vivienda para vivir, porque el enfocar los recursos en vivienda pública significa a su vez no enfocarlos en otras inversiones, por ejemplo en vivienda vacacional.
En el caso de Singapur, al tener un suelo tan escaso, es la mejor opción que pueden tomar, pero desde luego no es la única y posiblemente no es la mejor para países con un suelo más abundante donde la reducción de regulaciones y el incentivo a la inversión privada permitan la entrega de viviendas. En el caso de España no lo veo viable especialmente porque NO TIENEN CÓMO FINANCIAR UN PROGRAMA QUE ES EFICAZ PERO POCO EFICIENTE EN TANTO ES BÁSICAMENTE GASTAR A CASCOPORRO.
Y claro, Singapur puede permitirse este modelo porque tiene un PIB per cápita de escándalo, un suelo limitadísimo y, encima, lleva décadas acumulando superávits. En cambio, España está hasta las cejas de deuda y con una administración pública que parece una pista americana llena de trabas. Financiación para un plan así aquí, ni de broma.
Lo que tú planteas tiene sentido: una cosa es hacer política pública focalizada en vivienda en un país con poco suelo y recursos de sobra, y otra muy distinta es pretender hacer lo mismo en España, donde el problema no es la falta de suelo sino la falta de suelo urbanizable y los permisos eternos para construir. Ahí, más que gastar a lo loco, lo que necesitas es agilizar la burocracia, reducir impuestos a la construcción y dar seguridad jurídica.

