11M: el mayor atentado terrorista de Europa

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Astur
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

Mensaje por Astur »

Librepensador escribió: Dom Abr 05, 2026 6:23 pm :next: Astur.- Si Aznar no hubiese participado en la guerra de Irak, no hubiese habido el 11M... No es cuestión de hacer caso del relato del Gobierno, ni nada parecido, simplemente son hechos...
1.- Se nota que no has leído el hilo, porque llevo desarticulando ese relato desde el inicio del mismo.
2.- Si Don Pelayo no hubiera comenzado la Reconquista en el Reino de Asturias frente a los musulmanes, hoy no existiría España, y nunca se hubiera tomado la decisión de participar en la Guerra de Irak. Por lo cual, Don Pelayo culpable de los atentados del 11M. ¿Qué te parece tu absurda teoría?
3.- Hay altísimas probabilidades de que el atentado fuera de falsa bandera. Nunca se consiguió probar la autoría del islamismo en dichos atentados. Además, ¿no sé supone que era el régimen de Sadam Huseín un enemigo acérrimo del integrismo islámico?
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K red
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

Mensaje por K red »

Astur escribió: Dom Abr 05, 2026 3:26 am Otra vez intentas llevarme a donde te interesa. Yo no tengo que darte nombres, ni siglas, ni hacerte un organigrama. Eso es otra trampa. Aquí el problema es anterior a todo eso. Si hay ocultación o hay chapuza, da igual cuál de las dos sea. En ambos casos el resultado es el mismo. Y es que te quedas sin base material fiable. Y sin base material, no puedes afirmar nada con la rotundidad con la que lo haces.
Luego dices que en otros casos también hubo presiones, errores, historias… Sí. Pero otra vez estás mezclando ruido para diluir lo importante. Aquí no solo estamos hablando de "irregularidades". Hablamos de desaparición de pruebas clave y destrucción del escenario. No tiene parangón.

En cuanto a la cadena, no la invalida automáticamente. La deja en entredicho. La convierte en una reconstrucción débil, y no en una verdad cerrada, que es lo que pretendéis hacer creer los tragacionistas a los que sí tenemos espíritu crítico. Eso es justo lo que llevas sin querer admitir desde el principio. Tú necesitas una certeza que creer, y yo te estoy diciendo que no la tienes.
Fíjate en lo que acabas de escribir: "tú necesitas una certeza que creer, y yo te estoy diciendo que no la tienes."

Eso podría ser una posición de escepticismo honesto. El problema es que esto no es lo que has sostenido en este hilo. Has dicho que la versión islamista es una construcción del PSOE y de PRISA. Has dicho que la AMIA fue una falsa bandera. Has dicho que la hipótesis de la CIA es coherente y plausible. Has dicho que hay un "verdadero culpable" al que se intentó tapar. Ninguna de esas afirmaciones es "yo simplemente señalo que no tienes certeza". Todas ellas son posiciones activas que van mucho más allá de la duda.

Y ahora, cuando se te pide que respondas quién ordenó la ocultación y con qué objetivo, la respuesta es que eso es "una trampa" y que no tienes que darme nombres ni siglas. Es decir: puedes afirmar que hubo ocultación deliberada para tapar al verdadero culpable, pero no tienes que concretar nada de eso porque sería "caer en la trampa".

Pues eso no es escepticismo. Es exactamente lo que llevas señalándome como defecto de parte mía: afirmar sin base y negarse a someterlo a examen. La diferencia es que yo he reconocido en varias ocasiones que la investigación tuvo problemas reales. Tú no has reconocido ninguna limitación en tu propia posición en todo el hilo.

Y sobre que "la cadena queda en entredicho pero no invalidada": eso es exactamente lo que vengo diciendo. Una reconstrucción con agujeros en la gestión de pruebas es una reconstrucción con agujeros, no una falsificación. ”Defectuosa” y ”falsa” son cosas diferentes que requieren argumentos propios para sostenerse. Que quede en entredicho no significa que sea falsa, significa que es imperfecta. Como casi todas las investigaciones criminales de atentados de esa magnitud, incluyendo las de los seis casos que llevas varios mensajes sin refutar uno por uno.
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Dankocolorrojo
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

Mensaje por Dankocolorrojo »

Astur escribió: Mar Mar 17, 2026 1:06 am 1.- Has entendido justo lo contrario de lo que he dicho. Yo no he negado que el PP insinuara ETA en los primeros días. Eso lo sabe cualquiera que estuviera vivo en 2004. Lo que he dicho es que aquí nadie está defendiendo esa tesis.
2.- Tu lista de citas, por tanto, no rebate absolutamente nada de lo que he escrito. Solo demuestra que algunos dirigentes del PP trató de dirigir la opinión publica tras el atentado.
3.- En lugar de responder a lo que planteo, cambias de tema. Pasas de hablar de las pruebas del atentado a hacer arqueología de declaraciones políticas. ¿Por qué será?
4.- Y tu "respuesta" a las preguntas es básicamente esta: "vete a preguntárselo a los jueces". O sea, que no tienes ni idea o no te interesa entrar ahí.
5.- Si no puedes responder a tres preguntas tan simples, apaga y vámonos.
Si lo tienes a bien, leete detenidamente y sin sectarismos, el artículo de Reinares que te adjunto, en el cual se analiza de manera irrefutable, concisa, e imparcial, el tema de los atentados del 11-M...
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Dankocolorrojo
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

Mensaje por Dankocolorrojo »

Venganza cumplida

El 11-M comenzó a urdirse a finales de 2001 en Pakistán, dos años antes de la guerra de Irak

FERNANDO REINARES Madrid 8 MAR 2014 - 17:38 CET

Los atentados del 11-M fueron ideados en Karachi a finales de 2001 como venganza por el desmantelamiento de la célula que Al Qaeda había establecido siete años antes en España, un grupo bautizado con el nombre de Abu Dahdah en alusión al que fue su líder desde 1995. El ánimo de venganza fue esencial en la decisión inicial de atentar en España y en la temprana movilización, concretamente a partir de marzo de 2002, de lo que será la red que ejecutó el 11-M.

Así lo corroboran una serie de hechos. En primer lugar, que Amer Azizi, antiguo miembro de la desarticulada célula de Abu Dahdah, que no fue detenido por encontrarse en Irán cuando se desarrolló la Operación Dátil, fuese quien adoptó en su origen la decisión de atentar en España. En segundo lugar, que otro allegado de la misma, Mustafa Maymouni, se ocupase de recomponer una nueva y decididamente operativa célula yihadista en Madrid a partir de los restos de aquella. Por último, que tres seguidores más de Abu Dahdah —Serhane ben Abdelmajid Fakhet, el Tunecino; Said Berraj y Jamal Zougam— desempeñaron papeles fundamentales en la preparación y ejecución de la matanza en los trenes de Cercanías.

Además, en el caso del 11-M, no solo Azizi y otros implicados que procedían de la célula de Abu Dahdah albergaban deseos de venganza contra España y los españoles. También los guardaba Allekema Lamari, quien fue miembro de una célula del Grupo Islámico Armado (GIA), desarticulada en Valencia en 1997, que cumplía condena hasta su extemporánea excarcelación en 2002, juró que “los españoles pagarían muy caro su detención”.

Lamari no ocultaba su “resentimiento hacia España” y manifestaba que tras salir de prisión su “único objetivo” era “llevar a cabo en territorio nacional atentados terroristas de enormes dimensiones, con el propósito de causar el mayor número de víctimas posibles”, según se lee en distintos documentos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) elaborados antes y después del 11-M. En uno de ellos se afirmaba que, de no haber sido uno de los fallecidos en la explosión suicida ocurrida en Leganés el 3 de abril de 2004, estaría decidido a “continuar con su venganza” contra “la población y los intereses españoles” con “la ejecución de nuevos atentados terroristas”.

¿Unos moritos de Lavapiés?

Pero los atentados en los madrileños trenes de Cercanías se llevaron a cabo no solo con la participación de individuos previamente relacionados con la célula de Abu Dahdah y con quienes estos atrajeron. La red terrorista del 11-M, que calculo estuvo compuesta en la práctica por más de treinta personas, tuvo un segundo componente, introducido a partir de las estructuras europeas del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), cuyos dirigentes habían optado en febrero de 2002 por reorientar su actividad operativa, atendiendo a criterios de oportunidad, hacia países donde residieran sus miembros. Eso tuvo implicaciones directas en los parámetros de amenaza terrorista para Marruecos y España. En el verano de 2003 se sumó a la red terrorista un tercer componente: una banda de delincuentes comunes radicalizados en mayor o menor medida en el salafismo yihadista por lealtad a su jefe, Jamal Ahmidan, El Chino.

Lamari no ocultaba su “resentimiento hacia España”

Finalmente, los propios líderes de Al Qaeda en Pakistán asumieron los planes terroristas en curso unos cinco o seis meses antes del 11-M, mientras Amer Azizi se había convertido en adjunto al jefe de operaciones externas de esa organización yihadista y cuando la guerra de Irak ofreció un contexto favorable para presentarlos en el marco de su estrategia general.

A pesar de ello, en los años que siguieron al 11-M se extendió, tanto en ámbitos académicos como también entre las comunidades de inteligencia y los medios de comunicación, la siguiente interpretación: los atentados de Madrid fueron producto de una célula independiente, carente de conexiones internacionales significativas con organizaciones terroristas establecidas lejos de nuestras fronteras, y que cuantos de un modo u otro intervinieron en llevarlos a cabo eran inmigrantes musulmanes radicalizados a sí mismos en el contexto de la contienda iraquí por entonces en curso.

Tanto los implicados como su entramado, despectivamente retratados en España como “moritos de Lavapiés” serían exponentes, en definitiva, de lo que se denominó “una yihad sin líder”. Pues bien, la evidencia que proporciono en ¡Matadlos! refuta sobradamente esa interpretación del 11-M, tanto respecto a las características de los actores individuales y colectivos que estuvieron detrás de lo sucedido como al verdadero porqué de la decisión de atentar en España. La matanza en los madrileños trenes de Cercanías fue, en realidad, una expresión temprana a la vez que compleja de las capacidades con que podía llegar a contar Al Qaeda en Europa occidental dos años y medio después del 11-S.

Condiciones favorables

Pero si los terroristas pudieron cumplir su venganza y llevar a cabo la matanza en los trenes de Cercanías, pese al conocimiento previo que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tenían de una sustanciosa porción de quienes pertenecieron a la red del 11-M e incluso al seguimiento al que habían sido sometidos algunos de ellos, fue porque se dieron varias condiciones favorables. Para empezar, los desajustes judiciales, el limitado conocimiento sobre el nuevo terrorismo internacional por parte del ministerio público durante demasiado tiempo y la inexistencia de una legislación adecuada para abordar los desafíos de dicho fenómeno global, hicieron posible que distintos individuos vinculados a células y grupos yihadistas en nuestro país, como la de Abu Dahdah, eludieran su detención o condena para terminar implicándose en la preparación y ejecución de los atentados de Madrid. Y es que las disposiciones sobre delitos de terrorismo que contempla el Código Penal no se modificaron, para mejor corresponder a las características y manifestaciones del actual terrorismo yihadista, hasta diciembre de 2010, más de nueve años después del 11-S y transcurridos casi siete desde el 11-M.

Por otro lado, los terroristas del 11-M mostraron una gran habilidad, a buen seguro derivada de la capacitación que algunos de ellos había adquirido en campos de entrenamiento de Al Qaeda en Afganistán, a la hora de preservar la naturaleza de sus intenciones. Por ejemplo, comunicándose entre sí mediante un uso del correo electrónico o de la telefonía móvil hasta entonces desconocido no solo para la policía o los servicios de inteligencia españoles sino también para otros europeos y occidentales en general. En cualquier caso, una coordinación —no ya óptima sino a la altura de las auténticas necesidades— entre las correspondientes secciones del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil dedicadas a la lucha contra el terrorismo yihadista, el tráfico de drogas y el comercio ilícito de sustancias explosivas, muy probablemente hubiese permitido cruzar datos, hacer sonar las alarmas y desbaratar los preparativos para perpetrar los atentados de Madrid.

Estremece que, aún dos años después de la matanza en los trenes de Cercanías, un 16% de los musulmanes residentes en España exhibían actitudes positivas hacia los atentados. Pero no fue hasta mayo de 2004, dos meses después del 11-M y transcurrido más de un cuarto de siglo desde que la democracia española hacía frente al terrorismo de ETA, cuando se hizo realidad el hasta esos momentos inexistente acceso conjunto y compartido a las bases de datos policiales para ambos cuerpos con competencias antiterroristas en todo el territorio nacional, al tiempo que se fundó el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA).

Tampoco la cooperación intergubernamental en relación con la amenaza del terrorismo internacional —aunque se habían registrado avances desde los atentados del 11-S y era un campo al que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado venían prestando una cuidadosa atención, en especial por lo que se refiere a la Comisaría General de Información (CGI), contribuyó a impedir los atentados de Madrid como sí permitió frustrar los planes para perpetrar un segundo 11-M a inicios de 2008 en el metro de Barcelona. Pese a que los directa o indirectamente implicados en los atentados de Madrid eran extranjeros, residentes o no en nuestro país, sobre todo marroquíes, un buen número de ellos eran conocidos por las agencias de seguridad de sus países de origen e incluso algunos destacados integrantes de la red del 11-M fueron detenidos o investigados, antes de que se iniciara su formación o durante el proceso, en Francia, Reino Unido, Marruecos o Turquía. Pero del mismo modo que una Comisión Rogatoria internacional dirigida a las autoridades de este último país demoraba su tramitación en exceso, haciendo posible que Said Berraj no fuese detenido por pertenencia a la célula de Abu Dahdah y se convirtiera en uno de los terroristas del 11-M, los servicios antiterroristas marroquíes no trasladaron indicio alguno en base al cual sospechar de lo que se estaba preparando en España, pese a que en 2003 detuvieron al iniciador de la red del 11-M, Mustafa Maymouni, y a que las autoridades turcas entregaron ese mismo año a las de Rabat a Abdelatif Mourafik, quien inicialmente le transmitió las instrucciones de Amer Azizi desde Pakistán.

Una sociedad vulnerable

Sería un error, en otro sentido, ignorar que buena parte de los individuos implicados en la red del 11-M eran también conocidos, en el seno de la colectividad musulmana residente en Madrid, precisamente por el extremismo de sus actitudes y creencias religiosas. Tampoco resultaría acertado obviar el hecho de que fueron bastantes quienes en el seno de las mismas, acudiendo regularmente a lugares de culto islámico y teniendo contacto con sus responsables, en algún momento tuvieron razones para pensar que entre sus conocidos o amigos había quienes estaban preparándose para cometer atentados, dentro o fuera de España. La justificación que a menudo se hace del terrorismo en esos ámbitos, dependiendo de dónde, contra qué blanco o con qué propósito se ejecute un atentado, o la pretensión de que la lealtad basada en la pertenencia a una misma religión está por encima del respeto al Estado de Derecho y a la convivencia democrática, no son excusa para incumplir el deber de informar a las autoridades del país en que habitan. Estremece que, aún dos años después de la matanza en los trenes de Cercanías, un 16% de los musulmanes residentes en España exhibían actitudes positivas hacia los atentados contra civiles en supuesta defensa del islam o hacia el entonces líder de Al Qaeda, Osama bin Laden.

A diferencia de lo que ocurrió en el Reino Unido tras los atentados suicidas del 7 de julio de 2005 en Londres, la matanza del 11-M dividió a los españoles, incluso dividió a las víctimas de la matanza en los trenes de Cercanías y a sus familiares. Cabe asociar esta lacerante realidad a tres factores. En primer lugar, a la ausencia de un mínimo de sensibilización colectiva previa acerca de la amenaza que el terrorismo yihadista, además del de ETA, suponía para España y los españoles desde mediados los años noventa; en segundo lugar, a una cultura política en sí misma proclive a la polarización; en tercer lugar, a la ausencia de consensos de Estado en sectores fundamentales para las instituciones representativas, la sociedad civil y el conjunto de los ciudadanos, como la política exterior, la política de defensa o la propia política antiterrorista. Hay lecciones todavía por extraer de las consecuencias que acarrearon los atentados de Madrid, en el ánimo de edificar una sociedad española menos vulnerable a la par que más consciente y resiliente ante desafíos del actual terrorismo global que bien pueden derivar, como en el 11-M, de la venganza.

Fernando Reinares es catedrático de Ciencia Política y Estudios de Seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos, e investigador principal de Terrorismo Internacional en el Real Instituto Elcano. Galaxia Gutenberg acaba de publicar su libro ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España.
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

Mensaje por Nowomowa »

Dankocolorrojo escribió: Mié Abr 08, 2026 12:23 am Venganza cumplida

El 11-M comenzó a urdirse a finales de 2001 en Pakistán, dos años antes de la guerra de Irak

FERNANDO REINARES Madrid 8 MAR 2014 - 17:38 CET

Los atentados del 11-M fueron ideados en Karachi a finales de 2001 como venganza por el desmantelamiento de la célula que Al Qaeda había establecido siete años antes en España, un grupo bautizado con el nombre de Abu Dahdah en alusión al que fue su líder desde 1995. El ánimo de venganza fue esencial en la decisión inicial de atentar en España y en la temprana movilización, concretamente a partir de marzo de 2002, de lo que será la red que ejecutó el 11-M.

Así lo corroboran una serie de hechos. En primer lugar, que Amer Azizi, antiguo miembro de la desarticulada célula de Abu Dahdah, que no fue detenido por encontrarse en Irán cuando se desarrolló la Operación Dátil, fuese quien adoptó en su origen la decisión de atentar en España. En segundo lugar, que otro allegado de la misma, Mustafa Maymouni, se ocupase de recomponer una nueva y decididamente operativa célula yihadista en Madrid a partir de los restos de aquella. Por último, que tres seguidores más de Abu Dahdah —Serhane ben Abdelmajid Fakhet, el Tunecino; Said Berraj y Jamal Zougam— desempeñaron papeles fundamentales en la preparación y ejecución de la matanza en los trenes de Cercanías.

Además, en el caso del 11-M, no solo Azizi y otros implicados que procedían de la célula de Abu Dahdah albergaban deseos de venganza contra España y los españoles. También los guardaba Allekema Lamari, quien fue miembro de una célula del Grupo Islámico Armado (GIA), desarticulada en Valencia en 1997, que cumplía condena hasta su extemporánea excarcelación en 2002, juró que “los españoles pagarían muy caro su detención”.

Lamari no ocultaba su “resentimiento hacia España” y manifestaba que tras salir de prisión su “único objetivo” era “llevar a cabo en territorio nacional atentados terroristas de enormes dimensiones, con el propósito de causar el mayor número de víctimas posibles”, según se lee en distintos documentos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) elaborados antes y después del 11-M. En uno de ellos se afirmaba que, de no haber sido uno de los fallecidos en la explosión suicida ocurrida en Leganés el 3 de abril de 2004, estaría decidido a “continuar con su venganza” contra “la población y los intereses españoles” con “la ejecución de nuevos atentados terroristas”.

¿Unos moritos de Lavapiés?

Pero los atentados en los madrileños trenes de Cercanías se llevaron a cabo no solo con la participación de individuos previamente relacionados con la célula de Abu Dahdah y con quienes estos atrajeron. La red terrorista del 11-M, que calculo estuvo compuesta en la práctica por más de treinta personas, tuvo un segundo componente, introducido a partir de las estructuras europeas del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), cuyos dirigentes habían optado en febrero de 2002 por reorientar su actividad operativa, atendiendo a criterios de oportunidad, hacia países donde residieran sus miembros. Eso tuvo implicaciones directas en los parámetros de amenaza terrorista para Marruecos y España. En el verano de 2003 se sumó a la red terrorista un tercer componente: una banda de delincuentes comunes radicalizados en mayor o menor medida en el salafismo yihadista por lealtad a su jefe, Jamal Ahmidan, El Chino.

Lamari no ocultaba su “resentimiento hacia España”

Finalmente, los propios líderes de Al Qaeda en Pakistán asumieron los planes terroristas en curso unos cinco o seis meses antes del 11-M, mientras Amer Azizi se había convertido en adjunto al jefe de operaciones externas de esa organización yihadista y cuando la guerra de Irak ofreció un contexto favorable para presentarlos en el marco de su estrategia general.

A pesar de ello, en los años que siguieron al 11-M se extendió, tanto en ámbitos académicos como también entre las comunidades de inteligencia y los medios de comunicación, la siguiente interpretación: los atentados de Madrid fueron producto de una célula independiente, carente de conexiones internacionales significativas con organizaciones terroristas establecidas lejos de nuestras fronteras, y que cuantos de un modo u otro intervinieron en llevarlos a cabo eran inmigrantes musulmanes radicalizados a sí mismos en el contexto de la contienda iraquí por entonces en curso.

Tanto los implicados como su entramado, despectivamente retratados en España como “moritos de Lavapiés” serían exponentes, en definitiva, de lo que se denominó “una yihad sin líder”. Pues bien, la evidencia que proporciono en ¡Matadlos! refuta sobradamente esa interpretación del 11-M, tanto respecto a las características de los actores individuales y colectivos que estuvieron detrás de lo sucedido como al verdadero porqué de la decisión de atentar en España. La matanza en los madrileños trenes de Cercanías fue, en realidad, una expresión temprana a la vez que compleja de las capacidades con que podía llegar a contar Al Qaeda en Europa occidental dos años y medio después del 11-S.

Condiciones favorables

Pero si los terroristas pudieron cumplir su venganza y llevar a cabo la matanza en los trenes de Cercanías, pese al conocimiento previo que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tenían de una sustanciosa porción de quienes pertenecieron a la red del 11-M e incluso al seguimiento al que habían sido sometidos algunos de ellos, fue porque se dieron varias condiciones favorables. Para empezar, los desajustes judiciales, el limitado conocimiento sobre el nuevo terrorismo internacional por parte del ministerio público durante demasiado tiempo y la inexistencia de una legislación adecuada para abordar los desafíos de dicho fenómeno global, hicieron posible que distintos individuos vinculados a células y grupos yihadistas en nuestro país, como la de Abu Dahdah, eludieran su detención o condena para terminar implicándose en la preparación y ejecución de los atentados de Madrid. Y es que las disposiciones sobre delitos de terrorismo que contempla el Código Penal no se modificaron, para mejor corresponder a las características y manifestaciones del actual terrorismo yihadista, hasta diciembre de 2010, más de nueve años después del 11-S y transcurridos casi siete desde el 11-M.

Por otro lado, los terroristas del 11-M mostraron una gran habilidad, a buen seguro derivada de la capacitación que algunos de ellos había adquirido en campos de entrenamiento de Al Qaeda en Afganistán, a la hora de preservar la naturaleza de sus intenciones. Por ejemplo, comunicándose entre sí mediante un uso del correo electrónico o de la telefonía móvil hasta entonces desconocido no solo para la policía o los servicios de inteligencia españoles sino también para otros europeos y occidentales en general. En cualquier caso, una coordinación —no ya óptima sino a la altura de las auténticas necesidades— entre las correspondientes secciones del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil dedicadas a la lucha contra el terrorismo yihadista, el tráfico de drogas y el comercio ilícito de sustancias explosivas, muy probablemente hubiese permitido cruzar datos, hacer sonar las alarmas y desbaratar los preparativos para perpetrar los atentados de Madrid.

Estremece que, aún dos años después de la matanza en los trenes de Cercanías, un 16% de los musulmanes residentes en España exhibían actitudes positivas hacia los atentados. Pero no fue hasta mayo de 2004, dos meses después del 11-M y transcurrido más de un cuarto de siglo desde que la democracia española hacía frente al terrorismo de ETA, cuando se hizo realidad el hasta esos momentos inexistente acceso conjunto y compartido a las bases de datos policiales para ambos cuerpos con competencias antiterroristas en todo el territorio nacional, al tiempo que se fundó el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA).

Tampoco la cooperación intergubernamental en relación con la amenaza del terrorismo internacional —aunque se habían registrado avances desde los atentados del 11-S y era un campo al que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado venían prestando una cuidadosa atención, en especial por lo que se refiere a la Comisaría General de Información (CGI), contribuyó a impedir los atentados de Madrid como sí permitió frustrar los planes para perpetrar un segundo 11-M a inicios de 2008 en el metro de Barcelona. Pese a que los directa o indirectamente implicados en los atentados de Madrid eran extranjeros, residentes o no en nuestro país, sobre todo marroquíes, un buen número de ellos eran conocidos por las agencias de seguridad de sus países de origen e incluso algunos destacados integrantes de la red del 11-M fueron detenidos o investigados, antes de que se iniciara su formación o durante el proceso, en Francia, Reino Unido, Marruecos o Turquía. Pero del mismo modo que una Comisión Rogatoria internacional dirigida a las autoridades de este último país demoraba su tramitación en exceso, haciendo posible que Said Berraj no fuese detenido por pertenencia a la célula de Abu Dahdah y se convirtiera en uno de los terroristas del 11-M, los servicios antiterroristas marroquíes no trasladaron indicio alguno en base al cual sospechar de lo que se estaba preparando en España, pese a que en 2003 detuvieron al iniciador de la red del 11-M, Mustafa Maymouni, y a que las autoridades turcas entregaron ese mismo año a las de Rabat a Abdelatif Mourafik, quien inicialmente le transmitió las instrucciones de Amer Azizi desde Pakistán.

Una sociedad vulnerable

Sería un error, en otro sentido, ignorar que buena parte de los individuos implicados en la red del 11-M eran también conocidos, en el seno de la colectividad musulmana residente en Madrid, precisamente por el extremismo de sus actitudes y creencias religiosas. Tampoco resultaría acertado obviar el hecho de que fueron bastantes quienes en el seno de las mismas, acudiendo regularmente a lugares de culto islámico y teniendo contacto con sus responsables, en algún momento tuvieron razones para pensar que entre sus conocidos o amigos había quienes estaban preparándose para cometer atentados, dentro o fuera de España. La justificación que a menudo se hace del terrorismo en esos ámbitos, dependiendo de dónde, contra qué blanco o con qué propósito se ejecute un atentado, o la pretensión de que la lealtad basada en la pertenencia a una misma religión está por encima del respeto al Estado de Derecho y a la convivencia democrática, no son excusa para incumplir el deber de informar a las autoridades del país en que habitan. Estremece que, aún dos años después de la matanza en los trenes de Cercanías, un 16% de los musulmanes residentes en España exhibían actitudes positivas hacia los atentados contra civiles en supuesta defensa del islam o hacia el entonces líder de Al Qaeda, Osama bin Laden.

A diferencia de lo que ocurrió en el Reino Unido tras los atentados suicidas del 7 de julio de 2005 en Londres, la matanza del 11-M dividió a los españoles, incluso dividió a las víctimas de la matanza en los trenes de Cercanías y a sus familiares. Cabe asociar esta lacerante realidad a tres factores. En primer lugar, a la ausencia de un mínimo de sensibilización colectiva previa acerca de la amenaza que el terrorismo yihadista, además del de ETA, suponía para España y los españoles desde mediados los años noventa; en segundo lugar, a una cultura política en sí misma proclive a la polarización; en tercer lugar, a la ausencia de consensos de Estado en sectores fundamentales para las instituciones representativas, la sociedad civil y el conjunto de los ciudadanos, como la política exterior, la política de defensa o la propia política antiterrorista. Hay lecciones todavía por extraer de las consecuencias que acarrearon los atentados de Madrid, en el ánimo de edificar una sociedad española menos vulnerable a la par que más consciente y resiliente ante desafíos del actual terrorismo global que bien pueden derivar, como en el 11-M, de la venganza.

Fernando Reinares es catedrático de Ciencia Política y Estudios de Seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos, e investigador principal de Terrorismo Internacional en el Real Instituto Elcano. Galaxia Gutenberg acaba de publicar su libro ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España.
Interesante lo de que la idea del atentado en España ya era muy anterior a Irak y por otros motivos. Y vale la pena incidir en algo que recuerda el articulista: que en 2004 muchas cosas que ahora parecen obvias (los terroristas enviándose SMS y email) eran nuevas y no habían sido plenamente incorporadas al trabajo policial.

No servirá de nada con quienes se han comprado la propaganda extremista sobre el 11M, pero sí para quienes estén interesados en saber la verdad y aprender del pasado. O aprender a secas.
Última edición por Nowomowa el Mié Abr 08, 2026 1:54 pm, editado 1 vez en total.
Si entre las muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente,
ella se convertirá en falsedad, y tú en un fanático
-Ryszard Kapuscinski
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

Mensaje por Astur »

Dankocolorrojo escribió: Mié Abr 08, 2026 12:23 am Venganza cumplida

El 11-M comenzó a urdirse a finales de 2001 en Pakistán, dos años antes de la guerra de Irak

FERNANDO REINARES Madrid 8 MAR 2014 - 17:38 CET

Los atentados del 11-M fueron ideados en Karachi a finales de 2001 como venganza por el desmantelamiento de la célula que Al Qaeda había establecido siete años antes en España, un grupo bautizado con el nombre de Abu Dahdah en alusión al que fue su líder desde 1995. El ánimo de venganza fue esencial en la decisión inicial de atentar en España y en la temprana movilización, concretamente a partir de marzo de 2002, de lo que será la red que ejecutó el 11-M.

Así lo corroboran una serie de hechos. En primer lugar, que Amer Azizi, antiguo miembro de la desarticulada célula de Abu Dahdah, que no fue detenido por encontrarse en Irán cuando se desarrolló la Operación Dátil, fuese quien adoptó en su origen la decisión de atentar en España. En segundo lugar, que otro allegado de la misma, Mustafa Maymouni, se ocupase de recomponer una nueva y decididamente operativa célula yihadista en Madrid a partir de los restos de aquella. Por último, que tres seguidores más de Abu Dahdah —Serhane ben Abdelmajid Fakhet, el Tunecino; Said Berraj y Jamal Zougam— desempeñaron papeles fundamentales en la preparación y ejecución de la matanza en los trenes de Cercanías.

Además, en el caso del 11-M, no solo Azizi y otros implicados que procedían de la célula de Abu Dahdah albergaban deseos de venganza contra España y los españoles. También los guardaba Allekema Lamari, quien fue miembro de una célula del Grupo Islámico Armado (GIA), desarticulada en Valencia en 1997, que cumplía condena hasta su extemporánea excarcelación en 2002, juró que “los españoles pagarían muy caro su detención”.

Lamari no ocultaba su “resentimiento hacia España” y manifestaba que tras salir de prisión su “único objetivo” era “llevar a cabo en territorio nacional atentados terroristas de enormes dimensiones, con el propósito de causar el mayor número de víctimas posibles”, según se lee en distintos documentos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) elaborados antes y después del 11-M. En uno de ellos se afirmaba que, de no haber sido uno de los fallecidos en la explosión suicida ocurrida en Leganés el 3 de abril de 2004, estaría decidido a “continuar con su venganza” contra “la población y los intereses españoles” con “la ejecución de nuevos atentados terroristas”.

¿Unos moritos de Lavapiés?

Pero los atentados en los madrileños trenes de Cercanías se llevaron a cabo no solo con la participación de individuos previamente relacionados con la célula de Abu Dahdah y con quienes estos atrajeron. La red terrorista del 11-M, que calculo estuvo compuesta en la práctica por más de treinta personas, tuvo un segundo componente, introducido a partir de las estructuras europeas del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), cuyos dirigentes habían optado en febrero de 2002 por reorientar su actividad operativa, atendiendo a criterios de oportunidad, hacia países donde residieran sus miembros. Eso tuvo implicaciones directas en los parámetros de amenaza terrorista para Marruecos y España. En el verano de 2003 se sumó a la red terrorista un tercer componente: una banda de delincuentes comunes radicalizados en mayor o menor medida en el salafismo yihadista por lealtad a su jefe, Jamal Ahmidan, El Chino.

Lamari no ocultaba su “resentimiento hacia España”

Finalmente, los propios líderes de Al Qaeda en Pakistán asumieron los planes terroristas en curso unos cinco o seis meses antes del 11-M, mientras Amer Azizi se había convertido en adjunto al jefe de operaciones externas de esa organización yihadista y cuando la guerra de Irak ofreció un contexto favorable para presentarlos en el marco de su estrategia general.

A pesar de ello, en los años que siguieron al 11-M se extendió, tanto en ámbitos académicos como también entre las comunidades de inteligencia y los medios de comunicación, la siguiente interpretación: los atentados de Madrid fueron producto de una célula independiente, carente de conexiones internacionales significativas con organizaciones terroristas establecidas lejos de nuestras fronteras, y que cuantos de un modo u otro intervinieron en llevarlos a cabo eran inmigrantes musulmanes radicalizados a sí mismos en el contexto de la contienda iraquí por entonces en curso.

Tanto los implicados como su entramado, despectivamente retratados en España como “moritos de Lavapiés” serían exponentes, en definitiva, de lo que se denominó “una yihad sin líder”. Pues bien, la evidencia que proporciono en ¡Matadlos! refuta sobradamente esa interpretación del 11-M, tanto respecto a las características de los actores individuales y colectivos que estuvieron detrás de lo sucedido como al verdadero porqué de la decisión de atentar en España. La matanza en los madrileños trenes de Cercanías fue, en realidad, una expresión temprana a la vez que compleja de las capacidades con que podía llegar a contar Al Qaeda en Europa occidental dos años y medio después del 11-S.

Condiciones favorables

Pero si los terroristas pudieron cumplir su venganza y llevar a cabo la matanza en los trenes de Cercanías, pese al conocimiento previo que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tenían de una sustanciosa porción de quienes pertenecieron a la red del 11-M e incluso al seguimiento al que habían sido sometidos algunos de ellos, fue porque se dieron varias condiciones favorables. Para empezar, los desajustes judiciales, el limitado conocimiento sobre el nuevo terrorismo internacional por parte del ministerio público durante demasiado tiempo y la inexistencia de una legislación adecuada para abordar los desafíos de dicho fenómeno global, hicieron posible que distintos individuos vinculados a células y grupos yihadistas en nuestro país, como la de Abu Dahdah, eludieran su detención o condena para terminar implicándose en la preparación y ejecución de los atentados de Madrid. Y es que las disposiciones sobre delitos de terrorismo que contempla el Código Penal no se modificaron, para mejor corresponder a las características y manifestaciones del actual terrorismo yihadista, hasta diciembre de 2010, más de nueve años después del 11-S y transcurridos casi siete desde el 11-M.

Por otro lado, los terroristas del 11-M mostraron una gran habilidad, a buen seguro derivada de la capacitación que algunos de ellos había adquirido en campos de entrenamiento de Al Qaeda en Afganistán, a la hora de preservar la naturaleza de sus intenciones. Por ejemplo, comunicándose entre sí mediante un uso del correo electrónico o de la telefonía móvil hasta entonces desconocido no solo para la policía o los servicios de inteligencia españoles sino también para otros europeos y occidentales en general. En cualquier caso, una coordinación —no ya óptima sino a la altura de las auténticas necesidades— entre las correspondientes secciones del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil dedicadas a la lucha contra el terrorismo yihadista, el tráfico de drogas y el comercio ilícito de sustancias explosivas, muy probablemente hubiese permitido cruzar datos, hacer sonar las alarmas y desbaratar los preparativos para perpetrar los atentados de Madrid.

Estremece que, aún dos años después de la matanza en los trenes de Cercanías, un 16% de los musulmanes residentes en España exhibían actitudes positivas hacia los atentados. Pero no fue hasta mayo de 2004, dos meses después del 11-M y transcurrido más de un cuarto de siglo desde que la democracia española hacía frente al terrorismo de ETA, cuando se hizo realidad el hasta esos momentos inexistente acceso conjunto y compartido a las bases de datos policiales para ambos cuerpos con competencias antiterroristas en todo el territorio nacional, al tiempo que se fundó el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA).

Tampoco la cooperación intergubernamental en relación con la amenaza del terrorismo internacional —aunque se habían registrado avances desde los atentados del 11-S y era un campo al que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado venían prestando una cuidadosa atención, en especial por lo que se refiere a la Comisaría General de Información (CGI), contribuyó a impedir los atentados de Madrid como sí permitió frustrar los planes para perpetrar un segundo 11-M a inicios de 2008 en el metro de Barcelona. Pese a que los directa o indirectamente implicados en los atentados de Madrid eran extranjeros, residentes o no en nuestro país, sobre todo marroquíes, un buen número de ellos eran conocidos por las agencias de seguridad de sus países de origen e incluso algunos destacados integrantes de la red del 11-M fueron detenidos o investigados, antes de que se iniciara su formación o durante el proceso, en Francia, Reino Unido, Marruecos o Turquía. Pero del mismo modo que una Comisión Rogatoria internacional dirigida a las autoridades de este último país demoraba su tramitación en exceso, haciendo posible que Said Berraj no fuese detenido por pertenencia a la célula de Abu Dahdah y se convirtiera en uno de los terroristas del 11-M, los servicios antiterroristas marroquíes no trasladaron indicio alguno en base al cual sospechar de lo que se estaba preparando en España, pese a que en 2003 detuvieron al iniciador de la red del 11-M, Mustafa Maymouni, y a que las autoridades turcas entregaron ese mismo año a las de Rabat a Abdelatif Mourafik, quien inicialmente le transmitió las instrucciones de Amer Azizi desde Pakistán.

Una sociedad vulnerable

Sería un error, en otro sentido, ignorar que buena parte de los individuos implicados en la red del 11-M eran también conocidos, en el seno de la colectividad musulmana residente en Madrid, precisamente por el extremismo de sus actitudes y creencias religiosas. Tampoco resultaría acertado obviar el hecho de que fueron bastantes quienes en el seno de las mismas, acudiendo regularmente a lugares de culto islámico y teniendo contacto con sus responsables, en algún momento tuvieron razones para pensar que entre sus conocidos o amigos había quienes estaban preparándose para cometer atentados, dentro o fuera de España. La justificación que a menudo se hace del terrorismo en esos ámbitos, dependiendo de dónde, contra qué blanco o con qué propósito se ejecute un atentado, o la pretensión de que la lealtad basada en la pertenencia a una misma religión está por encima del respeto al Estado de Derecho y a la convivencia democrática, no son excusa para incumplir el deber de informar a las autoridades del país en que habitan. Estremece que, aún dos años después de la matanza en los trenes de Cercanías, un 16% de los musulmanes residentes en España exhibían actitudes positivas hacia los atentados contra civiles en supuesta defensa del islam o hacia el entonces líder de Al Qaeda, Osama bin Laden.

A diferencia de lo que ocurrió en el Reino Unido tras los atentados suicidas del 7 de julio de 2005 en Londres, la matanza del 11-M dividió a los españoles, incluso dividió a las víctimas de la matanza en los trenes de Cercanías y a sus familiares. Cabe asociar esta lacerante realidad a tres factores. En primer lugar, a la ausencia de un mínimo de sensibilización colectiva previa acerca de la amenaza que el terrorismo yihadista, además del de ETA, suponía para España y los españoles desde mediados los años noventa; en segundo lugar, a una cultura política en sí misma proclive a la polarización; en tercer lugar, a la ausencia de consensos de Estado en sectores fundamentales para las instituciones representativas, la sociedad civil y el conjunto de los ciudadanos, como la política exterior, la política de defensa o la propia política antiterrorista. Hay lecciones todavía por extraer de las consecuencias que acarrearon los atentados de Madrid, en el ánimo de edificar una sociedad española menos vulnerable a la par que más consciente y resiliente ante desafíos del actual terrorismo global que bien pueden derivar, como en el 11-M, de la venganza.

Fernando Reinares es catedrático de Ciencia Política y Estudios de Seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos, e investigador principal de Terrorismo Internacional en el Real Instituto Elcano. Galaxia Gutenberg acaba de publicar su libro ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España.
Bueno, este texto es una teoría sobre lo ocurrido. Y como tal, no hay por qué descartarla sin más. Puede tener partes que encajen o que aporten contexto. Pero eso es lo que es: una reconstrucción más. Y uno se podrá creer más unas que otras. Ahora bien, ¿cuál es la fuente exacta del mismo? Porque estás pegando un artículo, supongo que dándolo por "irrefutable". Deberías haber puesto el link, al menos. Y es que habría que ver de dónde salen esos datos y en qué se apoyan realmente. Y sobre todo, tampoco responde a lo importante. No dice qué explotó en los focos, no explica dónde están las muestras, no justifica por qué se destruyeron los trenes en tiempo récord ni por qué desapareció toda la base material, que es justo lo más sospechoso de todo. Porque eso no es un detalle. Eso apunta a 2 cosas: o a una chapuza monumental en la investigación, o a un intento de ocultar algo más serio, incluido al autor o autores reales.
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

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Nowomowa escribió: Mié Abr 08, 2026 8:20 am Interesante lo de que la idea del atentado en España ya era muy anterior a Irak y por otros motivos. Y vale la pene incidir en algo que recuerda el articulista: que en 2004 muchas cosas que ahora parecen obvias (los terroristas enviándose SMS y email) eran nuevas y no habían sido plenamente incorporadas al trabajo policial.

No servirá de nada con quienes se han comprado la propaganda extremista sobre el 11M, pero sí para quienes estén interesados en saber la verdad y aprender del pasado. O aprender a secas.
Interesante es, sí. Igual que el resto de teorías sobre la autoría del 11M. Lo que no entiendo en ese concepto de "propaganda extremista sobre el 11M". Y también me parece curioso que tú, precisamente, hables de un "interés en saber la verdad". Ya que has demostrado en tantas ocasiones tu gusto por negarla en función de a quién beneficia esta.

¿En qué lugar queda tu excusa de votar al PSOE porque el PP nos metió en la Guerra de Irak, y eso provocó el atentado? ¿En qué lugar deja a la comunidad musulmana el hecho de haber celebrado el atentado? ¿En qué lugar deja esto al CNI y a las FFCCSS, que perdieron de vista a una gente que, teóricamente, estaban vigilando?
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

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Astur escribió: Mié Abr 08, 2026 1:48 pm Bueno, este texto es una teoría sobre lo ocurrido. Y como tal, no hay por qué descartarla sin más. Puede tener partes que encajen o que aporten contexto. Pero eso es lo que es: una reconstrucción más. Y uno se podrá creer más unas que otras. Ahora bien, ¿cuál es la fuente exacta del mismo? Porque estás pegando un artículo, supongo que dándolo por "irrefutable". Deberías haber puesto el link, al menos. Y es que habría que ver de dónde salen esos datos y en qué se apoyan realmente. Y sobre todo, tampoco responde a lo importante. No dice qué explotó en los focos, no explica dónde están las muestras, no justifica por qué se destruyeron los trenes en tiempo récord ni por qué desapareció toda la base material, que es justo lo más sospechoso de todo. Porque eso no es un detalle. Eso apunta a 2 cosas: o a una chapuza monumental en la investigación, o a un intento de ocultar algo más serio, incluido al autor o autores reales.
Llevas semanas diciendo que la versión judicial es una "reconstrucción débil" porque le faltan las muestras del foco. Ahora aparece un catedrático de Ciencia Política que lleva años investigando el 11M, con acceso a documentación del CNI y fuentes de inteligencia de varios países, y que rastrea la cadena de decisiones que llevó al atentado hasta Karachi en 2001, dos años antes de Irak. Tu respuesta es que es "una teoría más" y que no dice qué explotó en los focos.

Fíjate en lo que estás haciendo. A la investigación judicial con 100.000 folios la llamas papel. Al artículo de Reinares lo llamas teoría. A los seis casos comparables que te puse los llamas ruido. En cambio, la valoración visual de Cáceres Vadillo hecha en los primeros minutos del caos la tratas como evidencia sólida. O las teorías de la CIA o PRISA y el PSOE. El criterio de exigencia cambia dependiendo de si el resultado te conviene o no, y eso es exactamente el doble rasero que llevo señalando desde el principio.

Reinares no tiene que responder a lo de las muestras del foco porque su investigación va sobre otra cosa: sobre quién decidió atentar, cuándo, por qué y cómo se articuló la red. Eso es exactamente la cadena de autoría que tú llevas todo el hilo diciendo que no existe. El artículo describe nombres, fechas, estructuras organizativas y documentos del CNI que corroboran cada paso. Si quieres refutarlo, tendrás que ir punto por punto, no despachar el conjunto diciendo que no responde a tu pregunta favorita.
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

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K red escribió: Mié Abr 08, 2026 3:28 pm Llevas semanas diciendo que la versión judicial es una "reconstrucción débil" porque le faltan las muestras del foco. Ahora aparece un catedrático de Ciencia Política que lleva años investigando el 11M, con acceso a documentación del CNI y fuentes de inteligencia de varios países, y que rastrea la cadena de decisiones que llevó al atentado hasta Karachi en 2001, dos años antes de Irak. Tu respuesta es que es "una teoría más" y que no dice qué explotó en los focos.

Fíjate en lo que estás haciendo. A la investigación judicial con 100.000 folios la llamas papel. Al artículo de Reinares lo llamas teoría. A los seis casos comparables que te puse los llamas ruido. En cambio, la valoración visual de Cáceres Vadillo hecha en los primeros minutos del caos la tratas como evidencia sólida. O las teorías de la CIA o PRISA y el PSOE. El criterio de exigencia cambia dependiendo de si el resultado te conviene o no, y eso es exactamente el doble rasero que llevo señalando desde el principio.

Reinares no tiene que responder a lo de las muestras del foco porque su investigación va sobre otra cosa: sobre quién decidió atentar, cuándo, por qué y cómo se articuló la red. Eso es exactamente la cadena de autoría que tú llevas todo el hilo diciendo que no existe. El artículo describe nombres, fechas, estructuras organizativas y documentos del CNI que corroboran cada paso. Si quieres refutarlo, tendrás que ir punto por punto, no despachar el conjunto diciendo que no responde a tu pregunta favorita.
Vuelves a mezclar planos para ver si cuela. Una cosa es reconstruir motivaciones, contactos, redes o contextos geopolíticos, y otra muy distinta es demostrar qué explotó en los focos y con qué base material se sostuvo la autoría. Y eso Reinares no lo resuelve, ni pretende hacerlo. Con lo cual, no me vengas con que su artículo cierra el debate, porque no lo cierra... ni de lejos. De hecho, yo mismo lo señalo en la respuesta. Eso no lo debe haber captado tu IA.
Y no hay ningún "doble rasero". Lo que hay es una diferencia muy simple entre lo directo y lo indirecto. Cáceres Vadillo habla de lo que ve en los focos. Reinares reconstruye una cadena por arriba. Una cosa va al núcleo material del atentado y la otra al contexto y a la red. Si falla lo primero, lo segundo no te convierte el relato en verdad. Te lo puede adornar, pero poco más.
Lo de los "100.000 folios", los "6 casos", el "catedrático", el "CNI", etc. no es más que acumulación de autoridad, papel y contexto para tapar que falta lo esencial, por muchas piruetas argumentales que dé la IA que utilizas para contestarme.
Lo importante es esto: ¿Qué explotó? ¿Dónde están las muestras? ¿Por qué desaparece la base material? Ahí siempre se hace el silencio.
Con lo cual, yo no despacho nada. Lo que hago es colocarlo en su sitio. El texto de Reinares podrá servir para una hipótesis sobre quién, cuándo o por qué. Pero no resuelve el agujero central del 11M que los tragacionistas de la izquierda propagandista siempre queréis tapar. Y mientras no lo resuelva, sigue siendo una reconstrucción más, de tantas que hay. Te guste o no.
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

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Astur escribió: Mié Abr 08, 2026 1:59 pm Interesante es, sí. Igual que el resto de teorías sobre la autoría del 11M. Lo que no entiendo en ese concepto de "propaganda extremista sobre el 11M". Y también me parece curioso que tú, precisamente, hables de un "interés en saber la verdad". Ya que has demostrado en tantas ocasiones tu gusto por negarla en función de a quién beneficia esta.

¿En qué lugar queda tu excusa de votar al PSOE porque el PP nos metió en la Guerra de Irak, y eso provocó el atentado? ¿En qué lugar deja a la comunidad musulmana el hecho de haber celebrado el atentado? ¿En qué lugar deja esto al CNI y a las FFCCSS, que perdieron de vista a una gente que, teóricamente, estaban vigilando?
El interés en saber la verdad se demuestra aceptándola aunque te contradiga. como que los atentados del 11M en realidad no fueran por Irak sino por lo que dice el experto, de la policía española jodiéndoles la marrana a terroristas islamistas a finales de los 90 y principios de los 2000. Lo cual es coherente con que la misma gente la liara el 11M y luego intentase liarla en el AVE.
Si entre las muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente,
ella se convertirá en falsedad, y tú en un fanático
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

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Nowomowa escribió: Mié Abr 08, 2026 8:40 pm El interés en saber la verdad se demuestra aceptándola aunque te contradiga. como que los atentados del 11M en realidad no fueran por Irak sino por lo que dice el experto, de la policía española jodiéndoles la marrana a terroristas islamistas a finales de los 90 y principios de los 2000. Lo cual es coherente con que la misma gente la liara el 11M y luego intentase liarla en el AVE.
Te recuerdo que eres tú el que sueles negar la realidad cuando favorece a la gente que no te gusta, a causa de tus fobias sectarias ideológicas. Por lo cual, la verdad es algo que te da absolutamente igual. Tú lo único que buscas es reafirmar tus dogmas.
Respecto al 11M, mientras no puedan demostrar qué explotó, dónde están las pruebas y por qué desapareció la base material, seguiremos con teorías. Porque, al fin y al cabo, no estás "aceptando la verdad". Lo que estás haciendo es comprar relatos que te encajan en cada momento. Y eso no es conocimiento, sino fe.
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

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Astur escribió: Mié Abr 08, 2026 11:54 pm Te recuerdo que eres tú el que sueles negar la realidad cuando favorece a la gente que no te gusta, a causa de tus fobias sectarias ideológicas. Por lo cual, la verdad es algo que te da absolutamente igual. Tú lo único que buscas es reafirmar tus dogmas.
Respecto al 11M, mientras no puedan demostrar qué explotó, dónde están las pruebas y por qué desapareció la base material, seguiremos con teorías. Porque, al fin y al cabo, no estás "aceptando la verdad". Lo que estás haciendo es comprar relatos que te encajan en cada momento. Y eso no es conocimiento, sino fe.
Te recuerdo por enésima vez que el que tiene que demostrar que la versión ajena no es real eres tú, y quien tiene que demostrar que su versión es real también eres tú . :shrug:

¿Qué pruebas tienes de que al no saber (según tú) lo que explotó eso invalida que una gente robó dinamita, la vendió, otros la compraron, hicieron bombas con ella y un par de bombas que no explotaron resultaron tener los mismos componentes que la que sí e iban cargadas con la dinamita robada?

¿Cómo transformas "no se sabe qué explotó" en "lo demostrado sobre todo lo demás es mentira"? ¿Con qué pruebas? ¿Por qué hay que creerse lo que dices, si no tienes pruebas?

Yo no sé si eres o no un pedófilo llamado Julián, pero admitirás que mis pruebas de que lo eres son escasas, que no sepa lo que eres ni dejas de ser en tu vida íntima no demuestra que seas lo primero que diga un email anónimo... :jijiji:
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

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Nowomowa escribió: Jue Abr 09, 2026 12:11 am Te recuerdo por enésima vez que el que tiene que demostrar que la versión ajena no es real eres tú, y quien tiene que demostrar que su versión es real también eres tú . :shrug:

¿Qué pruebas tienes de que al no saber (según tú) lo que explotó eso invalida que una gente robó dinamita, la vendió, otros la compraron, hicieron bombas con ella y un par de bombas que no explotaron resultaron tener los mismos componentes que la que sí e iban cargadas con la dinamita robada?

¿Cómo transformas "no se sabe qué explotó" en "lo demostrado sobre todo lo demás es mentira"? ¿Con qué pruebas? ¿Por qué hay que creerse lo que dices, si no tienes pruebas?

Yo no sé si eres o no un pedófilo llamado Julián, pero admitirás que mis pruebas de que lo eres son escasas, que no sepa lo que eres ni dejas de ser en tu vida íntima no demuestra que seas lo primero que diga un email anónimo... :jijiji:
Eres tú el que ha basado toda su película de autojustificación por votar durante más de 20 años a un partido corrupto y criminal como el PSOE/PSC a los acontecimientos del 11M, comprando el relato de PRISA y calificándolo de "verdad". Yo solo te estoy diciendo que el relato que has comprado hace aguas por todos lados. No tienes absolutamente nada que pruebe que es cierto lo que has estado creyendo durante 20 y tantos años. Porque hasta el más torpe necesita creer en algo. Todo el mundo tiene fe en algo.
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

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Astur escribió: Jue Abr 09, 2026 12:26 am Eres tú el que ha basado toda su película de autojustificación por votar durante más de 20 años a un partido corrupto y criminal como el PSOE/PSC a los acontecimientos del 11M, comprando el relato de PRISA y calificándolo de "verdad". Yo solo te estoy diciendo que el relato que has comprado hace aguas por todos lados. No tienes absolutamente nada que pruebe que es cierto lo que has estado creyendo durante 20 y tantos años. Porque hasta el más torpe necesita creer en algo. Todo el mundo tiene fe en algo.
Yo solo sé que eres un stalker y un puto anormal.
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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

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Nowomowa escribió: Jue Abr 09, 2026 7:45 am Yo solo sé que eres un stalker y un puto anormal.
Ya estamos con los berrinches infundados del inmaduro emocional. :rolleyes:

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Re: 11M: el mayor atentado terrorista de Europa

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Astur escribió: Mié Abr 08, 2026 5:25 pm Vuelves a mezclar planos para ver si cuela. Una cosa es reconstruir motivaciones, contactos, redes o contextos geopolíticos, y otra muy distinta es demostrar qué explotó en los focos y con qué base material se sostuvo la autoría. Y eso Reinares no lo resuelve, ni pretende hacerlo. Con lo cual, no me vengas con que su artículo cierra el debate, porque no lo cierra... ni de lejos. De hecho, yo mismo lo señalo en la respuesta. Eso no lo debe haber captado tu IA.
Y no hay ningún "doble rasero". Lo que hay es una diferencia muy simple entre lo directo y lo indirecto. Cáceres Vadillo habla de lo que ve en los focos. Reinares reconstruye una cadena por arriba. Una cosa va al núcleo material del atentado y la otra al contexto y a la red. Si falla lo primero, lo segundo no te convierte el relato en verdad. Te lo puede adornar, pero poco más.
Lo de los "100.000 folios", los "6 casos", el "catedrático", el "CNI", etc. no es más que acumulación de autoridad, papel y contexto para tapar que falta lo esencial, por muchas piruetas argumentales que dé la IA que utilizas para contestarme.
Lo importante es esto: ¿Qué explotó? ¿Dónde están las muestras? ¿Por qué desaparece la base material? Ahí siempre se hace el silencio.
Con lo cual, yo no despacho nada. Lo que hago es colocarlo en su sitio. El texto de Reinares podrá servir para una hipótesis sobre quién, cuándo o por qué. Pero no resuelve el agujero central del 11M que los tragacionistas de la izquierda propagandista siempre queréis tapar. Y mientras no lo resuelva, sigue siendo una reconstrucción más, de tantas que hay. Te guste o no.
Pues fíjate en lo que acabas de admitir sin darte cuenta. Dices que Reinares puede aportar contexto sobre "quién, cuándo o por qué", pero que eso no resuelve lo del foco. De acuerdo. Pero piensa en lo que eso implica.

Si aceptas que Reinares establece quién decidió atentar, quién organizó la red, quién fabricó los artefactos y quién los colocó, entonces la cadena de autoría existe. Y si la cadena de autoría existe, el argumento central de este hilo, que era que sin muestras del foco no hay base para ninguna conclusión sobre quién lo hizo, se deshace. Porque resulta que sí hay base: nombres, fechas, estructuras, documentos del CNI, personas identificadas en varios países. Todo eso es la cadena de autoría.

Lo que dices es que esa cadena no basta porque no cierra qué explotó exactamente. Pero llevas todo el hilo sin explicar por qué ese cierre es necesario para establecer responsabilidad penal, cuando en Oklahoma City, en Hipercor, en Omagh y en los otros casos que te puse nadie exigió ese cierre para condenar a quienes fabricaron y colocaron los artefactos. La pregunta sigue siendo la misma y sigue sin respuesta.

Y hay algo más. Has pasado semanas diciendo que no existe ninguna cadena de autoría sólida, que todo es "reconstrucción con piezas sueltas". Ahora resulta que Reinares puede tener partes que encajen. Eso es un movimiento significativo. No lo despacho, lo señalo: si Reinares puede establecer quién y por qué con documentación del CNI, entonces la versión que tú llevas descartando de plano tiene más base de la que has reconocido hasta ahora.

Y esto conecta con algo que no has respondido en ningún momento del hilo. En derecho penal se llega a condenas por asesinato sin cadáver cuando la cadena de autoría es suficientemente sólida. Ha pasado en España, ha pasado en el Reino Unido, ha pasado en muchos sistemas jurídicos. La ausencia de la prueba material más obvia, el cuerpo, no invalida la condena si quien lo hizo, cómo y cuándo está establecido por otros medios.

Lo que llevas semanas exigiendo, que sin muestras del foco no puede haber autoría establecida, es un estándar que el propio derecho penal no reconoce ni aplica. No has trazado ningún camino lógico que lleve de "falta el análisis del foco" a "la cadena de autoría no se sostiene". Son dos cosas que operan en planos distintos, y en todos los sistemas penales serios la segunda puede establecerse sin la primera. La cadena de actos probados, fabricación, transporte, colocación, es suficiente cuando está documentada. Y en el 11M lo está, con nombres, fechas y documentos del CNI que tú mismo acabas de admitir que pueden "aportar contexto".

Solo has repetido que falta lo esencial sin demostrar en ningún momento por qué ese elemento concreto es más esencial aquí que en cualquier otro caso comparable donde la misma cadena de hechos probados, con las mismas o mayores carencias materiales, ha producido condenas firmes.
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